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lunes, 29 de marzo de 2021

La energía eólica cierra un 2020 récord en todo el mundo (@ambientumcom)



La poderosa implantación de las renovables en la matriz energética mundial sigue su curso, ajena incluso a turbulencias tan potentes como una pandemia. 2020 fue, de largo, el mejor año de la historia para la industria eólica mundial, que añadió 93GW de capacidad instalada (+53% interanual), hasta un total de 743GW.

La tendencia a la baja entre 2016 y 2018 ya se había roto en 2019, cuando la potencia instalada de este tipo de tecnología de generación volvió a repuntar, pero la subida de este año no tiene parangón en toda la serie histórica, según se desprende del informe anual del Global Wind Energy Council (una suerte de patronal del sector) publicado el pasado jueves.

El año del coronavirus fue también el año de las energías verdes. En España, donde supusieron el 44% de la producción y las emisiones de dióxido de carbono cayeron hasta su nivel más bajo desde que hay registros; y en el mundo, donde —en buena medida gracias al tirón de China y Estados Unidos— capearon el mayor temporal en años mucho mejor de lo que habría cabido esperar al inicio de la crisis sanitaria y económica.

Su buen comportamiento responde tanto al desplome en el coste de generación de la energía eólica y de la solar fotovoltaica (y del resto de tecnologías de nicho) como a la necesidad de los países de lograr un mix más verde para cumplir con los objetivos de emisiones de los próximos años.

Energía eólica

En el caso de la eólica, el tirón de las instalaciones en tierra fue clave en el buen comportamiento registrado en 2020: la recesión global no impidió que fuese el mejor año de la historia.

Mientras, para las marítimas (offshore, de enorme potencial —han duplicado su fuerza en los últimos años—, pero cuyo peso en el reparto sectorial sigue siendo minoritario) fue el segundo más prolífico en nuevas turbinas instaladas. Por países, China sumó más de la mitad de las adiciones de parques eólicos en el mundo —tanto en tierra como flotantes— y, con EE UU, sumó más de las tres cuartas partes de la nueva capacidad instalada global.

España, quinto país del mundo

En términos acumulados, España es el quinto país del mundo por capacidad eólica instalada tras China, EE UU, Alemania e India. Por regiones, Asia-Pacífico lidera la tabla con casi la mitad de los molinos en funcionamiento seguida a gran distancia por Europa (30%) y América del Norte (18%). El GWEC prevé que, en el próximo lustro, “la mayor parte del crecimiento” de esta tecnología provendrá del continente asiático, siempre con China a la cabeza.

Los 743GW que había instalados a cierre de 2020 permiten, según las cifras de la industria, evitar unas emisiones de 1,1 millones de toneladas de CO2, el equivalente a lo que emite cada año toda la región de América del Sur.

Con todo, la patronal subraya que el ritmo actual de crecimiento tendrá que duplicarse a corto plazo para que el mundo evite el peor escenario del cambio climático, aquel en el que el aumento de la temperatura media global rebasaría los 2º centígrados respecto a los niveles previos a la industrialización: los 93GW añadidos en un año récord como el pasado tendrían que pasar a ser 180GW en 2025. Para lograr el objetivo de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2050, los volúmenes actuales tendrían que triplicarse hasta los 280GW anuales.

Redoblar sus inversiones en redes eléctricas

Un reto de gran magnitud para el que llaman a los Gobiernos a redoblar sus inversiones en redes eléctricas, eliminar burocracia y reformar el mercado energético para asegurarse de que se internalizan los costes sociales de los combustibles fósiles.

Y para el que se abre —en el informe presentado este viernes— a la colaboración con las grandes petroleras y gasistas, que en lo últimos años han redoblado su apuesta por esta tecnología ante el agotamiento de su modelo de negocio tradicional; y a su asumir una participación destacada en el desarrollo del hidrógeno verde, uno de los vectores incipientes con mayor futuro en el campo de la energía.


martes, 12 de junio de 2012

España es el país de la UE que menos aplica los impuestos por contaminar (Antonio Cerrillo)


La contaminación de Madrid supera todos los límites. Bienvenidos a un desarrollo contra-natura.
  • La Unión Europea ha recriminado a España por bloquear los nuevos proyectos de energías renovables, que han quedado paralizados con la congelación de las ayudas a las fuentes limpias a partir de este año. Contra la idea de que el déficit de la tarifa eléctrica lo provocan las energías renovables, el informe de la UE critica que se hayan paralizado las ayudas a este sector, pues se ven comprometidas las metas en materia de energía y cambio climático para el 2020.
  • Lo más revelador del informe es que hace suyos en gran medida los argumentos de quienes afirman que la tarifa eléctrica resulta hinchada por los beneficios extraordinarios de las nucleares y las hidroeléctricas. La falta de competencia y el déficit tarifario han favorecido -se dice- "unas compensaciones excesivas de algunas infraestructuras, tales como centrales nucleares y grandes hidroeléctricas".
  • El dictamen apunta que no se están tomando en origen las medidas suficientes para reducir los costes de la energía, a consecuencia de los beneficios extraordinarios que obtienen la nuclear e hidráulica, “ya amortizadas”, según la UE, lo que también obstaculiza el crecimiento económico.
  • Con políticas de recogida, selección y reciclado se generarían 54.000 empleos y aumentaría el negocio anual del sector de los residuos en unos 5.700 millones euros 

Vida | 04/06/2012 - 08:11h
Antonio Cerrillo
Barcelona
El sistema tributario español penaliza el trabajo y el empleo, que deben pagar IRPF o la Seguridad Social, y en cambio subsidia el consumo de combustibles fósiles que se deben importar. Invertir esta tendencia es clave para modernizar el mercado español y hacer eficiente el uso de sus recursos. Así lo señala un informe de la Comisión Europea que evalúa los programas de reforma y estabilidad presentados por el Gobierno a la UE.
Un repaso al referido documento permite concluir que España aplica una política fiscal anticuada. No se castigan los usos inadecuados de la energía. Bruselas pide introducir la fiscalidad ambiental como instrumento para incentivar la innovación tecnológica y mejorar la eficiencia energética. De hecho, los ingresos procedentes de los impuestos medioambientales en España (en relación al PIB) “fueron los más bajos de la UE en el año 2010”.
Mientras las deducciones fiscales por la compra de vivienda han tenido un efecto perverso (alentaron el endeudamiento de las familias y la formación de la burbuja inmobiliaria), sigue habiendo una “amplia gama de reducciones y exenciones tributarias, así como subvenciones para actividades que resultan perjudiciales para el medio ambiente”.
El informe destaca que aún “hay margen de maniobra para aumentos de los impuestos especiales sobre los combustibles de transporte (gasolina sin plomo y gasóleo)”. Además, el Gobierno que tiene “pendiente” el plan para detallar “la forma en que España se propone reducir gradualmente hasta suprimir las ayudas a la producción de carbón y cerrar las minas de aquí al 2018”.
Yacimientos, en el reciclado
El informe lamenta que el Plan Estratégico español no recoja gravámenes para incentivar la adecuada gestión de los residuos, con el objetivo de generar menos y reciclar más. Es la única manera de “cubrir los costes de recogida, selección y reciclado”, que son tan bajos que han motivado una denuncia a la UE de los grupos conservacionistas. Con estas políticas se generarían 54.000 empleos y aumentaría el negocio anual del sector de los residuos en unos 5.700 millones euros. Además, las tarifas del agua, las más bajas de la UE, favorecen los regadíos sin incentivos para reducir el consumo de agua, lo cual genera insuficientes recursos económicos para recuperar los ríos.
“La UE nos está diciendo que debemos dejar de penalizar las actividades virtuosas; que no hay que premiar el ‘vicio’. Se necesita cambiar el modelo fiscal para gravar lo ‘malo’ y subsidiar lo ‘bueno’, para evitar el deterioro ecológico y la ineficiencia económica”, señala Jordi Ortega, investigador en cambio climático y sostenibilidad de la Universidad Carlos III.
Fiscalidad verde, poca
En España, la fiscalidad ecológico ha tenido escaso desarrollo. Baleares aplicó su ecotasa turística; Castilla-La Mancha tiene una tasa para los contaminantes de las térmicas (NOx y SO2). Y la Generalitat grava los residuos en vertederos e incineradoras.
Contra la idea de que el déficit de la tarifa eléctrica lo provocan las energías renovables, el informe de la UE critica que se hayan paralizado las ayudas a este sector, pues se ven comprometidas las metas en materia de energía y cambio climático para el 2020.
El dictamen apunta que no se están tomando en origen las medidas suficientes para reducir los costes de la energía, a consecuencia de los beneficios extraordinarios que obtienen la nuclear e hidráulica, “ya amortizadas”, según la UE, lo que también obstaculiza el crecimiento económico. “Un texto que sorprende por su claridad al mostrar que el Gobierno no ha comprendido la dirección que deben tomar las reformas estructurales”, dice Ortega.
Energía renovable, bloqueada
En este mismo documento, la Unión Europea ha recriminado a España por bloquear los nuevos proyectos de energías renovables, que han quedado paralizados con la congelación de las ayudas a las fuentes limpias a partir de este año. La Comisión Europea juzga que "la suspensión de las ayudas a las energías renovables desalienta la inversión en este sector y hará difícil que España alcance sus objetivos energéticos y climáticos en el marcado de la Estrategia Europa 2020". La afirmación se incluye en la evaluación que ha hecho la Comisión de los programas nacionales de reforma y de estabilidad presentados por el Gobierno español a Bruselas. La Comisión recuerda que la altísima dependencia de España de la energía importada complica el cumplimiento de las metas europeas; y alerta de que, con una menor proporción de renovables, aumentaría la de tasa de dependencia, cifrada en un 79%, un nivel "muy superior a la media de la UE", que es del 54%. España está obligada a que en el 2020 el 20% de la energía final sea de origen renovable, pero, según los datos enviados a Bruselas, en el 2009 sólo se cubría el 9,3%. La Comisión también indica que en España "aún está pendiente" de resolver "la simplificación de los complejos procedimientos de autorización", así como la supresión de los "obstáculos al desarrollo de las energías renovables".
Decreto encallado
Sin citarlo, el informe se refiere a una burocracia que torpedea los intentos de descentralizar la producción de energía y mantiene encallado el decreto de autoconsumo, que permitiría producir energía limpia en las edificaciones y entregar el excedente a la red. El informe agrega que "el sistema de atribución de la electricidad en España sigue siendo ineficiente y presenta un nivel de competencia insuficiente".
Los precios no reflejan los costes del sistema eléctrico y, aunque se han introducido medidas para reducir esos costes, "la subida de las tarifas a los consumidores puede frenar el consumo interno y reducir la competitividad exterior de las empresas".
Compensaciones a nucleares e hidroeléctricas
Lo más revelador del informe es que hace suyos en gran medida los argumentos de quienes afirman que la tarifa eléctrica resulta hinchada por los beneficios extraordinarios de las nucleares y las hidroeléctricas. La falta de competencia y el déficit tarifario han favorecido -se dice- "unas compensaciones excesivas de algunas infraestructuras, tales como centrales nucleares y grandes hidroeléctricas", y se mantienen las subvenciones a las minas de carbón, que son "ineficientes y perjudiciales para el medio ambiente".
Javier García Breva, presidente de la Fundación Renovables, dice que el dictamen avala las tesis de su organización. "La absoluta falta de rigor de la conformación de precio del pool eléctrico ya ha sido denunciada por el anterior presidente de la Comisión Nacional de la Competencia", dice. "Y la falta de competencia seguirá sin resolverse con el proyecto del Gobierno de crear un único ente regulador de los mercados". La Fundación Renovables estima que el déficit tarifario se debe en gran parte a que, pese a que se ha reducido la demanda eléctrica por la crisis, han continuado las inversiones en el sector gasista, y existe una sobredimensión de instalaciones de generación eléctrica que el cliente paga igualmente. "Desde el 2009, y pese a la crisis, se han instalado 3.000 MW de plantas de ciclo combinado y han continuado las inversiones gasistas". Para la fundación, la regulación del sistema tarifario es "una sucesión de parches".
Todos, con ayudas
"A cada tecnología se le da una compensación: se subvenciona el carbón nacional, pero eso incrementa las emisiones de CO2, y causa pérdidas en el gas. Se autorizan plantas de gas, pero como sobran instalaciones, se les paga por estar paradas y disponibles. Y a las nucleares e hidroeléctricas se les está retribuyendo por encima de los costes reales. La gran hidráulica no paga ni un euro por disponer de un agua que es de todos...", se queja. Javier García Breva habla de falta de transparencia.
"La fórmula elegida para determinar el déficit tarifario es un artificio contable. Todos los costes los pagarán los futuros consumidores", agrega. "La dependencia energética lastra la competitividad del país. La intensidad energética es muy superior a la de la UE. España necesita entre un 20 y un 25% más energía para producir los mismos bienes y servicios que la UE. La mayor importación de gas y petróleo está perjudicando de manera significativa nuestra competitivad", resalta García Breva.

miércoles, 1 de febrero de 2012

WWF denuncia el ataque directo a las renovables presentado por el Gobierno

"El año 2012 comienza con un ataque directo a las energías renovables por parte del Gobierno tras la aprobación del Real Decreto Ley 1/2012, que suspende de forma temporal los incentivos económicos para nuevas instalaciones de producción de energía eléctrica a partir de fuentes renovables, cogeneración y residuos."

Un barco de energía solar de WWF

Para WWF, esto supone un grave retroceso en la política energética del país, al frenar el desarrollo de un sector puntero en España. Como consecuencia inmediata, la organización destaca la deslocalización de empresas y cierre de PYMES, así como la pérdida de puestos de trabajo e incertidumbre sobre los 300.000 empleos previstos en el Plan Energías Renovables.

Según el Observatorio anual de la Electricidad de WWF, en 2011 tanto la producción eléctrica como la demanda han disminuido respecto a 2010. Esto es un reflejo del menor consumo como consecuencia de la crisis económica y el descenso de la actividad industrial, siendo cubierta en su mayor parte por nuclear y ciclos combinados de gas. 

El año 2011 finalizó con un incremento en las emisiones totales de CO2 del sector eléctrico de un 30,4% respecto a 2010, debido al aumento del carbón nacional (más caro y más contaminante), que se ha duplicado. En cuanto a la cobertura de la demanda, los primeros puestos los ocupan las energías convencionales: la energía nuclear lidera el ranking con un 21,2% de producción, seguida de los ciclos combinados de gas natural, con un 18,6%, y el carbón (16%). Las energías renovables pierden peso en el mix de electricidad, ya que la eólica y la hidráulica han sufrido un importante descenso en 2011 en comparación con 2010.