martes, 13 de julio de 2021

El impacto del cambio climático en los Pirineos (@ambientumcom)

Un equipo de la Universidad de Barcelona (UB) ha analizado por primera vez cómo podrían ser en el futuro los periodos secos y cálidos en el área de los Pirineos según diferentes escenarios de emisión de gases de efecto invernadero.



Los resultados, publicados en la revista Natural Hazards and Earth System Sciences, muestran que, en un escenario intermedio, donde se consiguieran limitar esas emisiones que aceleran el cambio climático, no aumentarían las rachas secas de larga duración, pero sí la temperatura durante dichos periodos.

En cambio, si esas emisiones no se redujeran durante todo el siglo XXI, los períodos sin precipitaciones en verano serían de media cinco días más largos y, además, se verían acompañados de un aumento de la temperatura de hasta 6 ºC por encima de las que tenemos actualmente en los Pirineos.

Según los autores, estos resultados supondrían «un aumento potencial de los riesgos ambientales, como incendios forestales, graves pérdidas de rendimiento de cultivos, efectos negativos en la biodiversidad o en los recursos hídricos, etc».

En la investigación han participado Marc Lemus-Cánovas, investigador del Grupo de Climatología de la UB, y Joan Albert López-Bustins, profesor del Departamento de Geografía. Ambos forman parte del Instituto de Investigación del Agua (IdRA) de la UB.

Pirineos

La investigación ha analizado, por un lado, si los días consecutivos sin precipitación han aumentado o aumentarán en el futuro y, por otro, si cuando se produzcan esos períodos secos de larga duración, las temperaturas máximas serán más altas que en la actualidad. Se trata de la primera vez que se estudian estas dos variables de forma conjunta en el área de los Pirineos, combinación que permite evitar una infraestimación del riesgo que suponen estas condiciones climáticas para la zona.

«El estrés hídrico al que está sometida la vegetación por la coincidencia de un periodo largo de sequía y una elevada temperatura es más alto que el obtenido si solo analizamos uno de los dos componentes. La concurrencia de largos periodos secos y temperaturas extremadamente cálidas puede inducir riesgos medioambientales como incendios forestales, pérdidas de rendimiento en los cultivos y, en general, problemas graves para la biodiversidad del área estudiada, que no se detectarían teniendo en cuenta solo una de las variables», explica Marc Lemus-Cánovas.

El estudio ha partido de datos climáticos de las diversas zonas de los Pirineos (Pirineo catalán, Pirineo aragonés, etc.) desde 1981 hasta 2015. Esta información se ha obtenido, en parte, gracias al trabajo realizado desde el Observatorio Pirenaico del Cambio Climático a través del proyecto CLIMPY, que ha permitido recuperar una gran cantidad de series climáticas.

«Estos datos nos indican que, hasta el día de hoy, el riesgo que conlleva la ocurrencia simultánea de rachas secas de larga duración y de temperaturas máximas extremas se ha visto incrementado por el aumento en una de estas componentes: la temperatura. Eso ha sucedido de forma similar en primavera y en verano, y en todo el Pirineo en general», destaca el investigador.

Temperaturas cada vez más extremas

Con el objetivo de estimar la evolución de estas dos variables durante el resto del siglo XXI, los investigadores han tenido en cuenta dos de las llamadas trayectorias de concentración representativas (RCP), cuatro escenarios futuros de emisión de gases de efecto invernadero establecidos por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas.

«En un escenario intermedio de emisiones (RCP4.5), que asume que a mediados de siglo las emisiones inician un proceso de estabilización y en 2100 ya no hay una tendencia creciente de emisión de gases, el patrón seguirá siendo el que hemos tenido hasta ahora: las temperaturas serán cada vez más extremas cuando se produzcan las rachas secas, pero la duración de esos periodos secos no se verá incrementada», explica el investigador.

Este panorama cambiaría sustancialmente en un escenario de altas emisiones (RCP8.5), en el que el volumen de emisiones continuaría aumentado durante todo el siglo. En esas condiciones, los autores han detectado que durante la primavera tendría lugar un aumento notable de la duración de los periodos secos, sobre todo en la mitad oriental de los Pirineos, y también un incremento fuerte en los extremos térmicos durante las rachas secas.

«En verano, la duración de los periodos sin lluvia se incrementará de forma notable en toda la vertiente norte de los Pirineos (el área más húmeda de este territorio) y las temperaturas extremas también sufrirán un incremento muy fuerte. El área menos expuesta a estos incrementos en los dos componentes, a grandes rasgos, sería el área más occidental y con mayor influencia atlántica», apunta Lemus-Cánovas.

Tendencia al alza de emisión de gases de efecto invernadero

Según los investigadores, estos resultados subrayan la importancia de detener la tendencia al alza de emisión de gases de efecto invernadero.

«Hemos visto que un escenario intermedio no es ideal, porque el aumento térmico es muy notable. Ahora bien, un aumento drástico de la duración de los periodos secos y al mismo tiempo de las temperaturas extremas podría conducir a un escenario catastrófico, debido a las graves implicaciones que tendría en una zona muy frágil, donde el 59% de la superficie está cubierta por bosques», alertan.

En este sentido, Lemus-Cánovas señala que el estudio da «más argumentos a favor de facilitar recursos públicos a los actores que se dedican a la gestión forestal y ecológica de los Pirineos, con el fin de adaptarla al futuro en la medida de lo posible». «Y, sobre todo -concluye-, para promover una política de mitigación del cambio climático que, en definitiva, es la asignatura que tenemos pendiente».

Recientemente, el Grupo de Climatología de la UB ha recibido una resolución favorable por parte del Ministerio de Ciencia e Innovación a la concesión de un proyecto de investigación titulado «Eventos compuestos secos y cálidos en la España peninsular», que permitirá dotar de recursos al equipo para seguir avanzando en esta línea de investigación durante los próximos tres años.

Fuente: UB, DICYT,

Artículo de referencia: https://www.dicyt.com/noticias/analizan-el-impacto-del-cambio-climatico-en-los-periodos-secos-y-calidos-de-los-pirineos, 

martes, 22 de junio de 2021

La pandemia no frena el aumento de CO2

 https://www.ambientum.com/ambientum/contaminacion/la-pandemia-no-frena-el-aumento-de-co2.asp



La crisis causada por la pandemia no ha frenado el incremento de dióxido de carbono (CO2) -principal responsable del cambio climático- en la atmósfera, y este gas de efecto invernadero ha vuelto a registrar, el pasado mes de mayo, un nuevo máximo histórico.

Los datos se han registrado en el observatorio que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) tiene en Izaña (Tenerife), que ha corroborado en un informe que la crisis desencadenada por la covid-19 no ha frenado el incremento de este gas de efecto invernadero en la atmósfera y que su concentración continúe en aumento y sin cambios respecto a la tendencia registrada hasta 2020.

Los datos ponen de relieve que el pasado mes de mayo se registró un nuevo máximo mensual histórico de concentración de CO2 con 419.7 “partes por millón” (ppm), un valor similar a los 419.1 “ppm” que se registraron en el observatorio de Mauna Loa, en Hawái.
Niveles máximos de CO2 en primavera

Los datos son aún provisionales, pero los valores definitivos no diferirán mucho, según el informe que ha elaborado el director del Centro de Investigación Atmosférica de Izaña de la Aemet, Emilio Cuevas-Agulló, quien ha observado que el máximo anual de CO2 se registra siempre en primavera, a finales del mes de abril o principios de mayo.

Tanto los valores diarios de dióxido de carbono registrados en el Observatorio de Izaña durante todo el 2021 como el nuevo máximo mensual alcanzado en mayo demuestran que esa aceleración de la concentración no se ha visto frenada por la crisis económica mundial causada por la pandemia de coronavirus. Algunos estudios recientes han estimado una reducción en torno al 7% de las emisiones de CO2 a nivel global debido a la menor utilización de combustibles fósiles en 2020, en comparación con 2019.

Antes de la actual pandemia ya se habían registrado otras reducciones en las emisiones anuales de dióxido de carbono, como la ocasionada por la crisis económica mundial de 2008, con una disminución porcentual similar a la causada por la crisis actual, según el informe.

En general, los años en los que el crecimiento económico se ha visto frenado por alguna crisis económica, se observa una ralentización en el ritmo de emisiones de CO2 a la atmósfera, pero la concentración promedio anual de dióxido de carbono medida en la atmósfera ha seguido aumentando sin verse afectada por estas variaciones anuales.

Para explicar por qué las disminuciones puntuales de las emisiones anuales de dióxido de carbono no han conseguido frenar la tendencia creciente de la concentración de este gas, Emilio Cuevas ha detallado que esas concentraciones no dependen de las emisiones anuales, sino del total de emisiones que se han ido acumulando en la atmósfera hasta ese momento.
Efectos sobre las emisiones anuales

El informe constata que una reducción puntual de las emisiones anuales no tiene un efecto directo sobre el promedio anual de concentraciones de dióxido de carbono.

La larga vida del CO2 en la atmósfera y las crecientes emisiones registradas durante todo el siglo pasado y el presente justifican que la reducción puntual de emisiones durante la pandemia no haya generado una disminución, ni tampoco una estabilización, en la concentración de este gas en la atmósfera.

Los observatorios de Izaña y de Mauna Loa forman parte del Programa de Vigilancia Atmosférica Global (VAG) de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y sus series de datos son empleados en estudios de cambio climático.

Además, el Observatorio de Izaña se encuentra en fase de incorporación a la infraestructura europea ICOS (Integrated Carbon Observation System) para la observación y vigilancia de gases de efecto invernadero por parte de la Comisión Europea.

Fuente: EFE VERDE,

Artículo de referencia: https://www.efeverde.com/noticias/pandemia-no-frena-aumento-co2-maximo-historico/,

viernes, 18 de junio de 2021

Iberdrola, Endesa y Naturgy exigen 25.000 millones para las nucleares

https://www.expansion.com/empresas/energia/2021/06/16/60c90629468aeb83278b464a.html

Ignacio Galán, presidente de Iberdrola; José Bogas, consejero delegado de Endesa; Francisco Reynés, presidente de Naturgy; y Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica.

MIGUEL ÁNGEL PATIÑO

16 JUN. 2021 - 01:25

Las empresas reclaman 3.000 millones al año para evitar el colapso eléctrico, parte del caos de precios en España. Piden consenso y temen represalias del Gobierno en los fondos Next Generation. 

lunes, 31 de mayo de 2021

España dejará de producir petróleo (@ambientumcom)

 España dejará de producir petróleo este mes de junio. Ya no habrá más extracción de crudo en los mares españoles. Repsol ha anunciado que cierra su histórica plataforma de Casablanca frente a la costa de Tarragona tras cuatro décadas sacando petróleo. Pero la petrolera ha dicho basta y ha anunciado que cierra los pozos. Esto significa que España dejará de producir petróleo en su territorio tras casi 60 años.

La historia del petróleo comenzó en 1964 en Burgos. La localidad de Ayoluengo acogió el primer yacimiento petrolífero. Este pozo llegó a alcanzar una producción máxima en 1969 de casi 192.000 toneladas anuales de crudo, según datos de Cores.

Nueve años estuvo solo este pozo produciendo petróleo en España. En el año 1973, cuando se dio la primera gran crisis del petróleo mundial, nació el pozo de Amposta, el primero en aguas del Mediterráneo frente a la costa de Tarragona.

Con este campo la producción de petróleo en España se disparó. Solo en Amposta se lograron casi 2 millones de toneladas en el año 1975. No fue hasta 1977 cuando comenzaron a producir más pozos petrolíferos en Tarrragona. Casablanca, el más grande en cuanto a producción se refiere, y unos meses después, Tarraco. Un año después se unió a la producción el yacimiento denominado Dorada.

La producción máxima histórica de crudo en España se logró con estos cinco pozos en 1983. Casi rozaron ese año los 3 millones de toneladas de petróleo, siendo Casablanca el que más con 2,1 millones de toneladas.

Mientras tanto se sigue encontrando más petróleo en la plataforma Casablanca. En 1984 nació el pozo Salmonete, que no duró mucho, dos años después dejó de producir. Ese mismo año también cerró el grifo el pozo de Tarraco, y uno antes Dorada.

Petróleo

Pero fue en 1986 cuando Repsol comenzó a producir petróleo y gas en Gaviota, en la costa vasca. La producción de petróleo poco a poco se va mermando. Ya casi ni se alcanza el millón de toneladas anuales. La década de los 90 se inicia con tan solo tres pozos, Ayoluengo, Casablanca y Gaviota. A mediados de los 90 Gaviota se cierra y se convierte en almacenamiento de gas.

En 1996 Repsol vuelve a encontrar petróleo en aguas de Tarragona y nace el pozo Rodaballo. Un año más tarde, en el 97, la plataforma Casablanca crece con el pozo Boquerón, pero con escasa producción en comparacción con Casablanca. A estas alturas España ya no producía ni medio millón de toneladas anuales.

Y así se entra en el nuevo siglo con la producción de crudo en España de capa caída. Poco a poco cada año se producía menos petróleo. Se iban secando los pozos. En el año 2012 llegó a nacer el pozo de Montanazo-Lubina que dejó de operar en 2019. En 2017 Ayoluengo cerró también el grifo y hasta ahora solo estuvieron activos algunos pozos en Tarragona, pero el próximo mes de junio también dejarán de producir.

Casablanca, historia del mayor campo petrolífero de España


La plataforma Casablanca es la única plataforma petrolífera en aguas de influencia española. En 1975 se realizó en esa zona del Mediterráneo el mayor descubrimiento de petróleo de la historia del país.

Se empezó a producir petróleo en 1979, primero a través de una instalación provisional, una plataforma semisumergible denominada Afortunada, y ya en 1981 se botó la actual plataforma, que empezó a producir en 1982. Se trata de un activo situado a 28 millas de la costa tarraconenses (52 kilómetros, aproximadamente), sobre una lámina de agua de 162 metros de profundidad.

https://www.ambientum.com/ambientum/energia/espana-dejara-de-producir-petroleo.asp

Desde la plataforma Casa
blanca se centraliza la producción de seis yacimientos (Casablanca, Rodaballo, Boquerón, Chipirón, Lubina y Montanazo) que constan de un total de 14 pozos. La producción finalizará a mediados de junio y en la actualidad es de unos 200 barriles de petróleo al día.

La instalación está conectada a la refinería de Tarragona a través de un oleoducto soterrado en el subsuelo marino, que a su vez conecta con el rack que va desde el pantalán del puerto de Tarragona a la refinería. Los últimos descubrimientos en la zona se produjeron en 2009, en los campos de Lubina y Montanazo, lo que permitió aumentar la producción hasta unos miles de barriles de petróleo al día.

Fuente: Ramón Roca / El Periódico de la Energía,

Artículo de referencia: https://elperiodicodelaenergia.com/espana-dice-adios-a-casi-60-anos-de-produccion-de-petroleo-una-historia-de-auge-y-decadencia/,

martes, 25 de mayo de 2021

Impactos provocados por el cambio climático en España (@ambientumcom)

https://www.ambientum.com/ambientum/cambio-climatico/impactos-provocados-por-el-cambio-climatico-en-espana.asp

 «Los impactos provocados por el cambio climático y la degradación medioambiental no han pasado desapercibidos para nuestro país. De hecho, han despertado una fuerte preocupación en la ciudadanía (superior a la de la media europea) y han generado cambios en las instituciones públicas y privadas».


La reflexión está copiada del borrador del 
Plan España 2050 presentado por el presidente del Gobierno la semana pasada. En él, se lanzan una serie de objetivos y propuestas para alcanzarlos. Para ver de dónde venimos y hacia dónde vamos, el Ejecutivo ha reflexionado acerca de las consecuencias del cambio climático que ya son evidentes en nuestro país:

Consecuencias del cambio climático

La temperatura media en España ha aumentado en torno a 1,8ºC

  • En las últimas cuatro décadas, la temperatura media en España ha aumentado en torno a 1,8ºC, 60 con picos significativos en algunas zonas y años . El verano térmico es ahora cinco semanas más largo,61 el número de días de olas de calor al año se ha duplicado, 62 y la temperatura en 2020 ha sido la más alta del registro histórico.
  • El calentamiento global ha hecho que el agua superficial del mar Mediterráneo aumente 0,34ºC cada década desde principios de los años ochenta; que nuestros glaciares se hayan reducido en un 90% desde principios del siglo XX; y que los territorios con clima semiárido hayan aumentado su extensión en unos 30.000 km2, esto es, el equivalente a la superficie total de Galicia.
  • Asimismo, la Península Ibérica es un lugar cada vez más seco. Aunque las lluvias torrenciales se han vuelto más frecuentes y destructivas, sobre todo en el área del Mediterráneo,68 las precipitaciones medias en el territorio nacional se han reducido y las sequías han aumentado en frecuencia y severidad
  • Estas tendencias, unidas a un uso no siempre eficiente y sostenible de los recursos naturales, han provocado una disminución significativa de la cantidad y la calidad de los recursos hídricos disponibles. Muestra de ello es que los ríos españoles llevan hoy menos agua que hace 40 años y que varias de las cuencas hidrográficas con mayor estrés hídrico de Europa se ubican en nuestro país. Otra anomalía en los ríos es el cambio en el régimen natural de algunos de ellos que, debido a transformaciones como la construcción de embalses, han pasado a tener más caudal en verano que en invierno

Aguas subterráneas, cambio climático y sobreexplotación de las masas de agua

  • En las aguas subterráneas la situación no es mucho mejor. Se estima que el 36% de nuestros acuíferos están en riesgo de sobreexplotación y que más de la mitad presentan un grado de contaminación por nitratos elevado, debido principalmente al uso de fertilizantes sintéticos y estiércoles líquidos en la agricultura. El uso intensivo de fármacos (para humanos y animales) también supone una fuente importante de contaminación, siendo España uno de los países del mundo con mayor presencia de fármacos detectados en el agua potable. Todo ello hace que un 40% de las masas de agua superficial (ríos, lagos y aguas costeras) y un 45% de las masas de agua subterránea no se encuentren, a día de hoy, en buen estado.
  • El cambio climático y la sobreexplotación de las masas de agua, los pastos y los bosques también han agravado el problema crónico de la desertificación, un proceso de degradación en las tierras secas que genera efectos como la menor productividad de los suelos o una menor calidad del agua. A día de hoy, más de dos tercios del territorio español son susceptibles de sufrir desertificación y un 18% presenta un riesgo alto.
  • Ha aumentado el riesgo de incendios forestales debido a las mayores temperaturas y a fenómenos como el despoblamiento rural o la gestión inadecuada de los bosques. En la España actual, hay menos incendios que a comienzos de siglo, pero estos son cada vez más devastadores y difíciles de controlar. Un dato representativo es que los países europeos mediterráneos (Portugal, España, Italia, Grecia y Francia) representan alrededor del 85% del área total quemada en el continente. El aumento de la potencia de los incendios no sólo destruye los recursos naturales, sino que también genera graves impactos en la economía y en la salud de las personas afectadas.

Incremento de la temperatura superficial del agua del mar de entre 0,2 y 0,7ºC

  • El cambio climático también ha impactado severamente en nuestros mares, provocando un incremento de la temperatura superficial del agua del mar de entre 0,2 y 0,7ºC por cada década, mayor acidificación, alteraciones en el régimen de las tormentas y en el oleaje, y un aumento promedio del nivel del mar de entre 2 y 3 mm/año durante el último siglo. La subida del nivel del mar ha sido especialmente notable en la zona del Estrecho, el archipiélago canario, la costa atlántica y el arco mediterráneo. En este último, se han observado aumentos de hasta 10 mm/ año desde mediados de los años noventa.
  • Todos estos impactos sobre los ecosistemas terrestres y marinos han dañado severamente la biodiversidad, que en nuestro país es una de las mayores de Europa. El territorio español alberga alrededor de 85.000 especies de animales, hongos y plantas (el 54% de las especies que habitan en el continente), de las que un 10% sufre amenaza de extinción. Además, el cambio climático está modificando el comportamiento de muchas especies silvestres y provocando disrupciones importantes en sus ritmos biológicos.
  • El cambio climático y el uso intensivo de recursos también han impactado en nuestra salud. La ciencia ha demostrado que una de cada cuatro muertes en el mundo está relacionada con el medio ambiente. En España, el calor produjo un exceso de mortalidad de 13.000 personas en la primera década del siglo XXI, al tiempo que incrementó la difusión de virus transmitidos por vectores como los mosquitos o las garrapatas, y de enfermedades gastrointestinales causadas por problemas en la calidad del agua y los alimentos.

Fuente: Noelia López Redondo / EnergyNews,

Artículo de referencia: https://www.energynews.es/10-impactos-provocados-por-el-cambio-climatico-que-ya-sufrimos-en-espana/,

lunes, 17 de mayo de 2021

Aprueban la primera Ley de Cambio Climático de España (@ambientumcom)

 https://www.ambientum.com/ambientum/cambio-climatico/aprueban-la-primera-ley-de-cambio-climatico-de-espana.asp

Aprueban la primera Ley 

de Cambio Climático de España

PIXABAY

La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, celebró el pasado jueves la aprobación de la primera Ley de Cambio Climático y Transición Energética de España en el Congreso de los Diputados. El texto, que llega en un momento clave para activar las palancas de recuperación económica, establece los objetivos para alcanzar la plena descarbonización de la economía antes de 2050.

Para la vicepresidenta, la ley aprobada por la Cámara Baja es un documento “imprescindible” que había sido postergado demasiado tiempo. “Marcamos un hito, un punto de partida desde el que mirar siempre hacia delante e ir a más, nunca a menos. Con esta ley se abordan retos complejos en un momento difícil para nuestra sociedad”.

Ley de Cambio Climático

Ribera ha hecho énfasis  en el intenso trabajo que todos los grupos parlamentarios han venido realizando y que da muestras del grado de implicación e interés que la ley ha suscitado. Tras haber pasado por el Congreso y el Senado, las enmiendas realizadas han enriquecido y reforzado el texto.

La ley de Cambio Climático y Transición Energética contempla una primera revisión al alza de sus objetivos en 2023. En este sentido, Ribera emplazó a los grupos a “apoyar la ambición climática que persigue el Gobierno y a seguir trabajando en la suma de consensos”.

Los impactos del cambio climático son ya patentes en nuestro país: la tormenta Gloria que azotó el litoral español y la borrasca Filomena que el pasado enero inmovilizó gran parte del país, son solo dos fenómenos que muestran la contundencia de los efectos de la alteración climática.

Los eventos meteorológicos extremos de este tipo suponen para nuestro país una media de casi 700 vidas y 900 millones de euros al año. Por ello, la vicepresidenta ha insistido en la urgencia de transformar nuestro modelo de desarrollo y nuestra forma de vida, integrando criterios de sostenibilidad y resiliencia.

Modernizar la economía

En los últimos dos años España ha avanzado más que nunca en la asunción de compromisos climáticos, liderazgo internacional y desarrollo de políticas públicas.

Sin embargo, Ribera ha señalado que “hace falta más ambición para atajar el camino hacia la plena descarbonización, sustituir los combustibles fósiles por energías renovables, modernizar la economía y transformar los modelos de producción y de consumo, adaptarse a los impactos climáticos y realizar estos cambios sin olvidar a ningún territorio ni a ninguna persona”.

En ese sentido, la vicepresidenta ha destacado que este proyecto constituye un primer paso para articular el resto de políticas y medidas, y orientar así el proceso de recuperación hacia un modelo de prosperidad duradero y respetuoso con los límites del planeta.

En su intervención, Ribera ha expresado que esta ley es “de todos y para todos”, y ha querido dirigirse especialmente a los jóvenes que son al mismo tiempo “cómplices y voz de la conciencia en cuanto a los avances en la lucha contra el cambio climático”. La vicepresidenta ha recordado que en la lucha contra el cambio climático “hace falta la audacia de la juventud para anticiparnos y aprovechar el mundo de oportunidades que abren las tecnologías del futuro”.

Compromiso con la descarbonización

El compromiso de España con la descarbonización queda reflejado  en los objetivos de reducción de emisiones en sectores difusos (movilidad, usos térmicos en edificios, residuos o agricultura) que, con una reducción del 39%, está 13 puntos por encima de la meta del 26% fijada por la Unión Europea.

Por otro lado, mientras la UE establece una penetración de renovables entre un 38% y un 40% en el consumo final de energía para 2030, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima establece para España un 42%. En lo tocante a eficiencia energética, Europa considera necesario un aumento de entre el 36% y el 37% para 2030, mientras que el objetivo español se sitúa en el 39,5%.

Fuente: MITECO,

viernes, 7 de mayo de 2021

Robles y encinas nos dan lecciones de cooperación para afrontar el cambio climático (@Conversation_E)

 https://theconversation.com/robles-y-encinas-nos-dan-lecciones-de-cooperacion-para-afrontar-el-cambio-climatico-158928

Robles y encinas nos dan lecciones de cooperación para afrontar el cambio climático 


La sindemia de la covid-19 ha hecho patente el éxito del trabajo conjunto y la colaboración internacional entre científicos con diferentes competencias y conocimientos.

Ahora, más que nunca, la suma de inteligencias múltiples es imprescindible para hacer frente a otra de las grandes, si no la más importante, de las amenazas que se ciernen sobre la humanidad: la pandemia ambiental.

El cambio climático es el enorme riesgo ambiental de nuestros tiempos que causa y potencia los retos sociales. Entre ellos, la respuesta de la ciencia y la sociedad para hacerle frente.

Éxito evolutivo del género Quercus

El pasado 21 de marzo, el Día Internacional de los Bosques hizo que retomásemos la lectura de un artículo de octubre de 2020 de Investigación y Ciencia (nº 529), titulado Los Reyes del Bosque. En él se muestran, gracias a la genómica, las claves del éxito evolutivo de los robles y las encinas, árboles de los que podemos extraer alguna lección.

Hace 50 millones de años, en los albores del Eoceno, en una Tierra más cálida y húmeda, comenzó la dispersión y diversificación de uno de los géneros de plantas leñosas de mayor importancia ecológica y económica del planeta: los árboles del género Quercus, que incluye los conocidos robles, encinas y alcornoques.